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Dopamina
Neurotransmisión

Dopamina

¿Qué es la dopamina?

La “molécula de la motivación” es uno de los neurotransmisores de la felicidad, junto con la serotonina, la oxitocina y las endorfinas. La dopamina nos proporciona la energía y la concentración necesarias para ser productivos. La dopamina, además, es una de las tres principales moléculas señalizadoras de la familia de las catecolaminas. Las otras dos son la epinefrina (adrenalina) y la norepinefrina (noradrenalina), las famosas moléculas de respuesta de lucha o huida.

La dopamina se produce en el cerebro y actúa como un importante mensajero químico. Pese a que su número es relativamente bajo, al suponer sólo un 1% del total de las neuronas cerebrales, la dopamina influye de manera determinante en las capacidades creativas y el aprendizaje, las emociones, el sueño, el control motor y la coordinación de los movimientos, y la memoria.

Pero sus bondades no terminan aquí. La dopamina participa en el correcto funcionamiento del corazón, regulando la función cardiovascular, estimulando la contracción del músculo cardiaco, y proporcionando la dilatación necesaria de los vasos sanguíneos para el correcto flujo sanguíneo. También interviene en el funcionamiento de los riñones mediante la estimulación de la orina y la excreción del exceso de sodio (sal). Asimismo, la dopamina regula el sistema inmunitario y la actividad de los linfocitos (un tipo de glóbulo blanco esencial para la protección de nuestro sistema inmune).

Las funciones de la dopamina

Pese a que se han publicado muchos artículos sobre la dopamina, los científicos continúan investigando para determinar exactamente cómo funciona. La dopamina desempeña un papel esencial tanto en generar la motivación necesaria para alcanzar objetivos a medio y largo plazo como en sentir satisfacción con la consecución de esas metas. Sin ir más lejos, durante la prehistoria, nuestros ancestros lograron sobrevivir gracias al estímulo que la dopamina les proporcionaba para, por ejemplo, buscar nuevas fuentes de alimentación. Los ratones de laboratorio con deficiencia de dopamina están tan desmotivados que, incluso, teniendo comida a su alcance, mueren de inanición. Puede que en el siglo XXI los desafíos no sean los mismos, pero aún necesitamos el estímulo de la dopamina para sentirnos vivos y motivados.

 Producción y funcionamiento

Las neuronas dopaminérgicas se encuentran confinadas en pequeñas zonas – en tamaño, pero no en importancia- del cerebro. Y, es a través de sus fibras nerviosas o axones, la forma en que ejercen sus funciones reguladoras en otras áreas del cerebro. La principal región del cerebro productora de dopamina es el mesencéfalo (5), la cual contiene la gran mayoría de neuronas dopaminérgicas. Y, es exactamente en la sustancia negra donde se encuentra el grupo más destacado.



1. Cerebro anterior: 2. Telencéfalo (señalado el lóbulo frontal, y con visión atenuada del lóbulo temporal), 3. Diencéfalo.
4. Tronco del encéfalo : 5. Mesencéfalo, 6. Protuberancia, 7. Bulbo raquídeo. 8. Cerebelo . 9. Médula Espinal.

El área tegmental ventral constituye otra de las vías principales de la dopamina en el cerebro, la vía mesolímbica. Ésta, también conocida como la vía de la recompensa, desempeña un papel fundamental en la gratificación emocional, en el componente de la motivación del comportamiento recompensa-motivación, en el refuerzo del comportamiento y la percepción del placer.


Vías principales de la Dopamina en el cerebro.

La vía dopaminérgica mesocortical se relaciona con el control cognitivo, la flexibilidad conductual y la resiliencia emocional. Mediante esta vía, la dopamina desempeña un papel fundamental en la regulación de la función ejecutiva, el conjunto de procesos cognitivos de orden superior que subyacen en comportamientos orientados hacia los objetivos de control de impulsos, inhibición de respuesta, atención, memoria funcional, flexibilidad cognitiva, planificación, juicio y toma de decisiones. La actividad dopaminérgica en el córtex prefrontal medial interviene en importantes aspectos de la función ejecutiva, en particular, en la flexibilidad cognitiva, el establecimiento y el cambio (cambio de tareas), y la atención. Los niveles altos de dopamina se relacionan con el funcionamiento óptimo de estos procesos.

Síntesis de la dopamina, transmisión de señales y limpieza neuronal

Los neurotransmisores tienen varias características en común. La primera de ellas es que son sintetizados en las neuronas. A partir de ahí, son transportados a zonas cercanas al extremo de las neuronas (vesículas sinápticas), donde se almacenan hasta que son requeridos. Esto ocurre como paso previo a la transmisión de las señales, lo cual implica la liberación de los neurotransmisores desde la neurona que emite el mensaje hacia el espacio existente entre dos neuronas (hendidura sináptica), de modo que pueda activar los receptores de las neuronas que reciben los mensajes. Una vez que se emite la señal, el espacio entre las dos neuronas debe limpiarse con el fin de que esté listo para la próxima vez que deba enviarse un mensaje. Esto se logra mediante la reabsorción del neurotransmisor, de modo que pueda ser reutilizado (reciclaje), o bien, mediante su degradación (destrucción). La transmisión de señales se basa en el cambio. No es la cantidad de algo lo que produce una respuesta, sino el cambio en la cantidad.

La dopamina no atraviesa la barrera hematoencefálica, de modo que debe ser sintetizada en el cerebro desde otras moléculas esenciales (a saber, precursores) que pueden acceder al interior del cerebro.

Existen 3 moléculas precursoras clave en la vía de la síntesis de la dopamina que realizan esta tarea: L-fenilalanina, L-tirosina, y L-DOPA. El hierro y el folato están implicados en este proceso metabólico.

El aminoácido esencial L-fenilalanina, la molécula más importantes de estas tres, sólo puede ser aportado a través de la dieta. El siguiente paso en la vía de la dopamina es el L-tirosina, el cual no es un aminoácido esencial, como el L-fenilalanina, ya que puede ser sintetizado en el cuerpo. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, como enfermedades, niveles altos de estrés o un aumento de las exigencias cognitivas, el cuerpo podría no ser capaz de producir suficiente cantidad como para satisfacer la demanda.

Así pues, al menos a grandes rasgos, la síntesis tiene lugar de la siguiente manera: L-fenilalanina → L-tirosina → L-DOPA → Dopamina.

La dopamina es degrada por la monoamino oxidasa (MAO), convirtiéndose en metabolitos inactivos.

Dentro de la célula, la monoamina oxidasa (MAO) degrada la dopamina en metabolitos inactivos. MAO cataliza la desaminación oxidativa de la dopamina en un metabolito llamado DOPAL, que luego se convierte en DOPAC por la aldehído deshidrogenasa (ALDH) y luego en ácido homovanílico (HVA), el metabolito primario de la dopamina, por la catecol-O-metiltransferasa (COMT) .

La dopamina también puede ser metabolizada (o inactivada) por la catecol O-metiltransferasa (COMT) en la 3-Metoxitiramina. La COMT depende del magnesio y es inhibida por el calcio.

Mejora de la transmisión de señales de la dopamina

Para incrementar los niveles de dopamina es necesario lo siguiente: aumentar la reserva de precursores de los compuestos empleados para producir la dopamina; ofrecer total apoyo a la vía; favorecer la función enzimática involucrada en la síntesis, señalización y limpieza de la dopamina; y promover la transmisión equilibrada de señales y la neuroprotección.

Una deficiencia en cualquier amino ácido precursor o cofactor en las vías catecolaminérgicas anabólicas, puede afectar a la síntesis de los tres neurotransmisores catecolamínicos.

“Aumentar el nivel de dopamina implica suministrar los componentes empleados en una vía y apoyar las reacciones enzimáticas que producen moléculas nuevas. Esto supone, además, favorecer la transmisión de señales de escucha y respuesta de los mensajes de los neurotransmisores”.

Tanto el cobre como el zinc constituyen importantes minerales traza. En casos de insuficiencia de zinc (lo cual es bastante frecuente), la conversión de dopamina en norepirefrina podría ser excesiva debido a la poca cantidad de zinc disponible para reducir la actividad enzimática.

Razones para favorecer las vías y los procesos dopaminérgicos

El objetivo es aportar recursos y favorecer las funciones reguladoras y los niveles de dopamina en múltiples puntos a lo largo de las vías interconectadas.

Se trata de ofrecer un suplemento a los componentes de los nutrientes precursores del cerebro necesarios para desarrollar tanto las capacidades creativas y productivas como los estados relacionados con la dopamina. Con ello, se consigue además favorecer las reacciones necesarias para el funcionamiento correcto de los las vías y los procesos dopaminérgicos.

En definitiva, la dopamina desempeña un papel crucial a la hora de estimular la motivación, la atención, la flexibilidad cognitiva, además de contribuir a una vida emocional sana, incluyendo las sensaciones de recompensa y placer.

La dopamina y la salud mental

La dopamina está relaciona con enfermedades como la depresión, las adicciones, el Parkison o el TDAH.. Aunque se la conoce, sobre todo, por su participación en las sensaciones de recompensa, motivación y placer, desempeña un papel fundamental en la regulación de la atención, la flexibilidad cognitiva y la resiliencia emocional. La dopamina es la principal sustancia química del cerebro responsable de hacernos sentir bien. Sin embargo, más allá de sentirnos fatigados o tristes, un bajo nivel de dopamina está relacionado con muchos desórdenes mentales.

La depresión y la dopamina

Aunque la teoría más difundida es que la causa de la depresión es la falta de serotonina, una sustancia química del cerebro que mejora el estado de ánimo, existen cada vez más más evidencias de que, en muchos casos, la causa subyacente de esta enfermedad es la dopamina.

Varios estudios demuestran que los antidepresivos que se dirigen a la dopamina, son efectivos en el tratamiento de la depresión, y que la desregulación de la dopamina está relaciona con dicho desorden. Por otro lado, diversos ensayos clínicos han evidenciado que las personas que padecen depresión, presentan niveles inferiores de un metabolito principal de la dopamina (ácido homovanílico) en el sistema nervioso central.

Además, los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) actúan incidiendo directamente en los niveles de dopamina, y otros antidepresivos, como el Wellbutrin, que lo hacen aumentado estos niveles.

Las adicciones y la dopamina

Tanto las sustancias como los comportamientos adictivos, generan temporalmente dopamina de manera artificial. Drogas como la cocaína o las anfetaminas liberan hasta diez veces más dopamina de lo habitual. Lo mismo sucede con comportamientos adictivos tales como el uso de internet, las compras o el juego.

Los receptores cerebrales se ven tan sobrecargados, que terminan produciendo menos dopamina y reduciendo la cantidad de receptores disponibles. Así se evidencia en los estudios por imágenes, puesto que los cerebros de las personas consumidoras de sustancias adictivas liberan menos dopamina y cuentan con menos receptores de dopamina. Una característica de las adicciones es la creciente necesidad de obtener el mismo efecto debido a esta disminución de la dopamina.

El Parkinson y la dopamina

El Parkinson, un trastorno neurodegenerativo progresivo, se presenta cuando el cerebro, de manera gradual, deja de producir dopamina. Al inicio, la enfermedad se manifiesta en los pacientes mediante ligeros temblores en una mano, pero poco a poco éstos empiezan a perder la capacidad de controlar sus movimientos y sus emociones. Aunque de momento no existe cura, el tratamiento más efectivo es la levodopa, una sustancia natural que se transforma en dopamina.

El TDAH y la dopamina

Pese a que se desconoce la causa subyacente del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, la comunidad científica reconoce que en el origen de este trastorno se encuentre una anomalía en el funcionamiento de la dopamina. Y, no es de extrañar, dado que la dopamina es esencial para mantener la concentración.

La mayoría de los medicamentos para el TDAH se basan en la teoría de la “deficiencia de dopamina”. Se cree que estos actúan aumentando la liberación de dopamina y noradrenalina al tiempo que disminuyen la tasa de reabsorción de éstas.

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